Hablemos claro, sin medias tintas. Somos conscientes de que la verdad puede levantar ampollas pero ocultarla es una forma más de fomentar la hipocresía.

El acoso sexual, en todos sus grados de actuación y consecución, no es una enfermedad del siglo XXI sino que existe desde siempre en toda sociedad machista en la que impere la ley del más fuerte. Los cambios en el grado de machismo de una sociedad son muestra del avance o retroceso de la inteligencia humana. Una sociedad machista es una sociedad retrógrada e inculta. El machismo es un KPI (indicador de rendimiento) de analfabetismo y por tanto podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que cuanto mayor sea el machismo, mayor será el grado de analfabetismo en la sociedad. Por el contrario la ausencia o mínima existencia de machismo nos indicará que estamos ante una sociedad avanzada, inteligente y próspera.

Para que un delito quede impune es necesario que se cumpla al menos una de las siguientes condiciones:

Ausencia de legislación al respecto.

Legislación existente insuficiente (no contempla todo el ámbito de aplicación necesario).

Legislación existente pero permisiva.

Legislación existente excesiva que resulta en ambigüedad.

Si existe legislación reguladora exhaustiva, coherente y los delitos siguen cometiéndose, estaremos hablando entonces de:

Jueces permisivos y por ende penas irrisorias con respecto al delito cometido.

Interpretación dispar de la ley. Diferencia de criterios interpretativos.

La concienciación social es muy importante a la hora de erradicar problemas. La memoria humana es efímera y necesita de bombardeo visual y sonoro para que siempre estemos alertas ante este problema. Las campañas mediáticas han de ser continuas y estudiadas con el calado social necesario.

Sería interesante que las manifestaciones multitudinarias se realizaran periódicamente cada cierto tiempo, 3 ó 4 meses, en vez de realizarlas cuando la desgracia ya ha sucedido. Las masificaciones sociales hacen que los políticos se movilicen para salir en la foto y esto creará un clima de obligación en la solución del problema.

La mayoría de las ocasiones los gobiernos no se implican seriamente a no ser que haya una exigencia popular importante que pueda significar pérdida o ganancia relevante de votos.

El acosador ha de sentirse perseguido y acorralado socialmente, pero sobre todo ha de sentir miedo de las consecuencias judiciales de sus actos y esto solo se consigue con penas contundentes.

A la hora de resolver un problema existen soluciones 100% eficientes pero 0% eficaces, por ejemplo, la solución para que no haya acoso en el deporte sería no practicarlo. Efectivamente si ninguna mujer practicara deporte no habría ningún caso de acoso y/o violación en el deporte.

100% eficiencia x 0% seguimiento = 0% eficacia

La solución correcta es aquella que permita a las víctimas potenciales seguir llevando su vida normal sin ningún tipo de cortapisas.

Los variables sobre las que hay que actuar son otras: educación social desde la infancia, reeducación social adulta, inversión en acondicionamiento exterior en las zonas de práctica deportiva habitual: iluminación y cámaras de videovigilancia funcionando y con personal en la central controlando las pantallas, que no sean solo atrezos urbanos. Lo más importante, hay que repetirlo, penas contundentes plenamente disuasorias para los acosadores y/o violadores potenciales.

Hoy en día cuando pasas caminando o corriendo por un parque y alguien te dice ¡vaya buena que estás, qué polvo te echaba! es gratuito. Además, ten cuidado porque si estás absorta en tu actividad y ni siquiera lo escuchas, pero tu cara es de sonrisa por el motivo que sea, eso puede ser interpretado como aceptación de la proposición, con lo cual, si ese o esos trastornados van más allá y te agreden, en el juicio siempre habrá más trastornados que intentarán demostrar que tu sonrisa facial era una respuesta consentidora a la proposición.

Una deportista ha de disfrutar del deporte o no podrá atesorar todos los beneficios de su actividad deportiva favorita.

Cuando practicamos una actividad deportiva hemos de ponernos la ropa deportiva que más nos guste, con la que más disfrutemos, ya sea por comodidad, calidad, rendimiento o diseño. No hemos de pensar en nada más: que si es demasiado ajustada, llamativa, etc.

Mientras la educación social sea insuficiente, el único modo de cambiarlo es sancionar a los retrógrados emisores de esos comentarios con multas importantes. El bolsillo es el mejor método de reconversión y reciclaje popular.

Si las sentencias son muy diferentes dependiendo de que el juez sea de sexo masculino o femenino, es que algo falla.

Si lo ajustado de las camisetas y mallas deportivas es un factor influyente en las sentencias, es que algo falla.

Si ante un delito de acoso, la gente mira, graba con su móvil y no actúa, es que algo falla.

Si una deportista acude a una comisaría a alertar de una actuación mientras hacía deporte y la policía no actúa, es que algo falla.

Si la disculpa de la policía para no abrir diligencias es que los acosadores entran por una puerta y salen por la otra, es que algo falla. Y si esta es la realidad, acosador entrando y saliendo, es que algo más importante falla.

Si la reincidencia del mismo acosador no impide que siga entrando y saliendo sin consecuencias administrativas o penales, es que algo falla.