Sudar haciendo ejercicio es una función corporal necesaria y saludable. El cuerpo es una máquina perfectamente sincronizada y necesita mantener todas sus variables dentro de unos márgenes tolerables. Cuando una variable está por debajo o por encima de lo aceptable (zona de confort), implicará una reacción incondicionada para intentar restablecer el parámetro al rango tolerable.

Si tenemos frío temblamos involuntariamente. Es nuestro cuerpo intentando producir calor. Si tenemos calor, nuestro cuerpo suda intentando enfriarlo.

La cantidad de sudor que produzcamos dependerá del sexo, raza, edad, intensidad del ejercicio, temperatura externa, estado anímico (ansiedad, etc.), constitución física, genética, ropa que llevemos puesta y uso de cosméticos. Igualmente influirán factores como medicamentos, alcohol, nicotina, café, especias y tipos de comidas.

Los hombres tienen menor número de glándulas sudoríparas, pero éstas son productoras de mayores cantidades de sudor que las de las mujeres. Nosotras necesitamos además un mayor aumento de temperatura para que empecemos a transpirar.

Si la intensidad de nuestros ejercicios es elevada, nuestro cuerpo se calienta antes y empezaremos a sudar primero. De igual modo, si dos personas, una obesa y otra delgada, practican el mismo ejercicio y con la misma intensidad, la obesa se calentará antes ya que su grasa hace de efecto invernadero y empezará a sudar primero.

Cómo eliminar toxinas

Que no te engañen con cuentos baratos para aligerar tu bolsillo. Las saunas milagrosas para eliminar toxinas a base de todo tipo de rayos (cualquier día añadirán al grupo de los 80) no son más que historias con efecto placebo, que a veces pueden resultar peligrosas porque como te comentamos más abajo, sudar significa pérdida de líquidos. Las saunas relajan, nada más y… nada menos.

La cantidad de toxinas que puede haber en nuestro sudor es tan insignificante que ni siquiera puede ser tenida en cuenta. Las toxinas las eliminamos gracias a los riñones y al hígado. La concentración de sustancias tóxicas en nuestro sudor haría soltar una carjacada a la mismísima Gioconda. En 2 litros de sudor encontraremos menos de una diezmilmillonésima parte de gramo de sustancias tóxicas.

Lo dicen l*s científic*s, que son l*s profesionales que han obtenido sus titulaciones universitarias estudiando. Habrá que hacerles caso.

Las campañas de marketing estudian el modo de que no te duela rascar tu bolsillo. La veracidad de la información es algo secundario, no les importa, a no ser que se trate de algo obvio o extendido popularmente. En este caso sí les importaría, pero no por tu salud, sino por tu confianza a depositar en ellos y por tanto su credibilidad.

Glándulas sudoríparas. Tipos de sudor.

Existen dos tipos de sudoración, la procedente de las glándulas ecrinas (esparcidas por toda la superficie dérmica) y las procedentes de las glándulas apocrinas (en las zonas pilosas como cuero cabelludo, axilas, pezones, ingle, conducto auditivo externo y párpados).

Glándulas ecrinas

La sudoración procedente de estas glándulas está compuesta por agua y sal. No huele y responde al aumento de la temperatura corporal. Su función principal es la termólisis, es decir, termorregulación aliviando el exceso de calor corporal.

Glándulas apocrinas

Nuestro sudor no responde siempre a una causa térmica. Nos hemos acostumbrado a leer que la sudoración procedente de las glándulas apocrinas está relacionada con aspectos odoríferos. Se liberan esencias, principalmente feromonas y hormonas que condicionan la respuesta de atracción sexual o marcado territorial. Este tipo de sudor lo producimos con los cambios hormonales, en estados de ansiedad o estrés emocional. En situaciones de miedo, alteración, dolor o cuando nos encontramos estimulad*s sexualmente.

Sin embargo, no es del todo cierto, al menos en la forma. El sudor excretado por las glándulas apocrinas también es incoloro e inodoro, hasta que entra en contacto con las bacterias presentes en la piel.

Está compuesto principalmente por lípidos y proteínas, sustancias que atraen a las bacterias causantes de su descomposición y posterior mal olor, cosa que sucede cuando estas bacterias metabolizan dichas sustancias. Descuidando nuestra higiene, nuestra piel tendrá más bacterias que descompondrán las sustancias de este tipo de sudor, produciendo los olores característicos de axilas y pubis.

Sudar mucho

La cantidad de sudor no tiene por qué influir en el olor del sudor, aunque hay que tomar mayores precauciones. Lo que más influirá en el olor del sudor serán las propiedades de éste, el tipo de bacterias presentes en nuestra piel y el tipo de ropa que usemos.

La higiene es necesaria en su justa medida. No es buena la falta de higiene pero tampoco lo es el exceso. Con esto queremos decir que la piel de una persona sana tiene una microbiota determinada. La microbiota cutánea es necesaria y ha de ser estable, ya que representa un ejército eficiente contra la penetración de microorganismos (otras bacterias) que podrían causarnos infecciones.

De igual modo sudar no significa adelgazar, es decir, no siempre supone quema de grasas. Habrá veces que estemos contribuyendo a adelgazar y otras no. Lo único seguro es que sudar significa pérdida de líquidos y sales, por lo que es esencial hidratarse antes, durante y después del ejercicio. Tendremos que reponer por tanto H2O y los minerales perdidos mediante frutas y verduras. Los deportistas han de ingerir bebidas isotónicas que repongan rápidamente la cantidad de minerales perdidos durante el ejercicio intensivo.

Tratamiento contra el sudor

Independientemente de la cantidad que sudemos, no es bueno bloquear la sudoración, SUDAR ES NECESARIO, por tanto huye de los tratamientos vendidos como piedra filosofal. La mayoría están basados en la anulación de información entre las glándulas sudoríparas y el cerebro. Utilizan el botox pulverizándolo como spray a las glándulas sudoríparas de las axilas. De este modo el veneno (toxina botulínica) actúa sobre los nervios inutilizándolos para que no envíen señal al cerebro. Esto supondrá que todo lo que no sudes por las axilas, lo sudarás por la espalda, la frente o las manos, etc. ya que la cantidad de sudor no variará, será la que tenga que ser conforme a los condicionantes mencionados en el tercer párrafo de este post.

Desde el punto de vista físico, el sudor es bueno para la piel, aunque no para el pelo. El contenido en sales del sudor potencia la sequedad del cabello, volviéndolo quebradizo y rompiéndose con facilidad.

Pero OJO!!!, sudar mucho te puede matar. La sudoración excesiva provocará deshidratación debida a eliminar más líquidos de los que ingerimos. No existen indicativos visuales claros y rápidos para saber que nos estamos deshidratando, es decir, no se nos pone piel de serpiente, aunque tiende a escamarse cuando nuestro cuadro clínico ya es importante. En adultos algunos de los síntomas característicos son: irritabilidad, ritmo cardíaco y respiración elevados, confusión y mareos, cansancio, dolor de cabeza, micción con mucha menos frecuencia y el color de la orina es más oscuro. No confundir la deshidratación con un golpe de calor. Son estados muy diferentes.

Olor de la ropa deportiva

Después de todo lo que has leído, no te asustes, el mal olor de tu ropa deportiva no es debido a tu falta de higiene. Tampoco tiene que ver con que no uses desodorante. En realidad, ni siquiera tiene que ver con tu sudor. Te lo explicamos aquí.