Este valioso contenido está sacado del libro “Introducción a la Medicina y Ciencias del Deporte II”. Ya está publicado el volumen III, que por supuesto también hemos adquirido. Es importante que entiendas que no te estamos recomendando ningún libro. Sencillamente lo mencionamos porque apreciamos los contenidos de valor.

Este post es muy importante. Léelo hasta el final porque te informamos de los 3 episodios más relevantes que puedes sufrir durante la práctica del deporte en días calurosos.

Los exponemos de mayor a menor gravedad.

Golpe de Calor Síntomas

Es la entidad patológica más grave de las acaecidas por exposición al calor ambiental. Ocurre un agotamiento del mecanismo de la sudoración. Hay que considerarlo como una urgencia extrema. La mortalidad puede alcanzar el 70%.

El cuadro se caracteriza por un trastorno de la conciencia con anhidrosis. La temperatura rectal puede ser mayor de 41ºC. El aumento térmico provoca la desnaturalización de proteínas y enzimas, alteraciones de los fosfolípidos de membrana, desacoplamiento de la fosforilación oxidativa y destrucción de mitocondrias.

Suele afectar a jóvenes no entrenados o poco aclimatados como consecuencia de la realización de un ejercicio intenso. Para su aparición no siempre es necesario que se den temperaturas ambientales excesivamente elevadas. La humedad elevada y la escasa velocidad del viento pueden precipitarlo.

La clínica del golpe de calor viene determinada por el grado de manifestación del cuadro multisistémico que puede ocasionar:

Alteraciones Mentales y Neurológicas: agitación, desorientación e incluso psicosis. Puede progresar a estupor o coma. Pueden existir anomalías pupilares y reflejo cutáneo plantar en extensión. También se observan posturas de decorticación, hemiparesia o incontinencia rectal. Una complicación frecuente son las convulsiones, en cuyo caso el aumento de la generación endógena de calor dificultará el manejo del problema. Las células de Punkinje son muy sensibles al calor y su afectación puede condicionar la persistencia de secuelas con ataxia o disartria.

Alteraciones Cardiocirculatorias: el gasto cardíaco disminuido por la deshidratación puede condicionar la aparición de cianosis y aumentar la taquicardia y la hipotensión. El electrocardiograma puede registrar un trazado con inversión de la onda T e infradesnivelación del segmento S-T. pueden existir también arritmias supraventriculares y trastornos de la conducción intraventricular. La fibrilación ventricular se manifiesta como la primera causa de muerte en fases tempranas de la enfermedad.

Alteraciones Hematológicas: consistentes en síndrome purpúrico y hemorragias hísticas. Se registran valores analíticos de trombopenia y alargamiento del tiempo de Quick y cefalina. A medida que aumenta la gravedad puede aparecer fibrinolisis y coagulación intravascular diseminada.

Alteraciones Hidroelectrolíticas: hipopotasemia, aunque si existe lisis celular importante, puede aparecer hiperpotasemia. Sodio corporal disminuido con normonatremia. Ligera hipofosfatemia. La hipocalcemia puede instaurarse a los 2 ó 5 días, siendo probable detectar a las 2 ó 3 semanas hipercalcemia por estimulación secundaria de la parathormona.

Alteraciones del Equilibrio Ácido-Base: cursan con alcalosis respiratoria seguida de acidosis metabólica como consecuencia del incremento del ácido láctico. Para hacer una correcta interpretación de los datos gasométricos es necesario considerar que la elevación en 1ºC de la temperatura determina una reducción del pH en 0,015 y aumento de la pCO2 en un 4,4% y la pO2 en un 7%.

Insuficiencia Renal Aguda: es debida al daño que produce la propia hipertermia, además del efecto provocado por la hipovolemia y la mioglobinuria secundaria a rabdomiólisis.

Afección Hepática: cursa con ictericia y afectación de las transaminasas.

Pancreatitis: el aumento de amilasas es considerado como signo de mal pronóstico.

Alteraciones pulmonares: sus manifestaciones son compatibles con el síndrome del distrés respiratorio del adulto.

Rabdomiólisis: manifestándose con aumento de la CPK.

La práctica del ejercicio físico pr0curando evitar una exposición intensa y muy prolongada al sol y la humedad ambiental, además de una buena hidratación son pilares básicos para evitar la instauración del golpe de calor. El reconocimiento rápido y enfriamiento precoz será necesario para evitar complicaciones.

El manejo urgente adecuado consistirá en apartar al individuo afectado de la luz solar directa, quitarle la ropa, humidificar a superficie corporal y realizar abanicamiento para renovar el aire y fomentar la evaporación.

Agotamiento por el Calor

Se produce después de un tiempo de estar sometido a estrés por calor y es debido a ineficacia en las respuestas cardiovasculares a las temperaturas externas muy elevadas y a depleción de agua o sal, o más frecuentemente a la conjunción de esos factores. Puede precipitarse en personas de edad avanzada que están tomando diuréticos. Es particularmente frecuente en los casos en los que se hace ejercicio en estrés térmico sin una buena aclimatación o con una hidratación inapropiada.

La depleción de agua por excesiva sudoración y su falta de reposición puede ocasionar una deshidratación hipertónica. Las manifestaciones que aparecen suelen ser sed intensa, fatiga, debilidad, ansiedad y trastorno de la capacidad de juicio. Se puede llegar a agitación, pérdida de la coordinación muscular, conducta psicótica, delirio y coma. También es posible que aparezca hiperventilación con parestesias y tetania.

La temperatura puede estar en torno a los 38-39 ºC. Puede conservarse la sudoración.

Si no se instaura el tratamiento adecuado, puede aparecer el golpe de calor.

La depleción de sal da origen a un cuadro clínico parecido a los calambres musculares por calor, pero más grave al aparecer manifestaciones sistémicas. Suele darse en sujetos no aclimatados. El cuadro se acompaña de debilidad, fatiga, cefalea frontal, vértigo, piel pálida y húmeda, hipotensión y taquicardia. No suele existir fiebre.

Se previene:

Practicando el ejercicio físico en horas tempranas de la mañana en las que la temperatura y la humedad son menores.

Adecuada hidratación en la realización del ejercicio.

No realizar sobreesfuerzos innecesarios.

Evitar el consumo de alcohol antes del ejercicio.

Garantizando una adecuada concentración de electrolitos y aportando, en su caso, las cantidades precisas.

Se trata colocando al individuo en ambiente fresco. Pueden aplicarse compresas húmedas y frías con la finalidad de disminuir la temperatura central a 38 ºC. puede ser útil la aplicación de masaje en las extremidades para mejorar el flujo sanguíneo del centro a la periferia. Puede ser precisa la administración por vía intravenosa de líquidos para corregir el déficit de sal o de agua.

Calambres por Calor

Representan la modalidad más leve de enfermedad por calor ambiental. Se trata de calambres musculares dolorosos que aparecen con mayor frecuencia en las extremidades que más trabajan y después de haber realizado una actividad física extenuante en un ambiente caluroso, aunque se den casos en los que la temperatura externa no tiene necesariamente que exceder la temperatura corporal y tampoco es imprescindible exponerse directamente al sol.

Generalmente ocurre en individuos aclimatados y en buenas condiciones físicas. A veces aparecen después de horas de realizada la actividad y generalmente duran unos minutos. Ocasionalmente los calambres afectan a los músculos abdominales simulando un abdomen agudo.

La temperatura corporal generalmente no está elevada. Los calambres musculares pueden producirse por el ejercicio en ambientes fríos y en aquellas personas no entrenadas y muy abrigadas. En los periodos inter paroxísticos el examen físico es normal.

La sudoración se ha producido en exceso y la reposición líquida se ha realizado con agua sola, sin ninguna adición de sal.

Normalmente se produce hiponatremia e hipocloremia. La excreción de esos iones por orina es baja. El hematocrito experimenta un aumento. Los calambres severos causan rabdomiólisis y aumento de creatinfosfocinasa (CPK) en el suero.

Los calambres musculares mejoran tras la ingesta de agua con cloruro de sodio a la administración de solución salina intravenosa. Se ha de evitar la ingesta de sal sin una cantidad de líquidos suficiente.

En aquellos individuos propensos a sufrir calambres musculares podrán prevenirse sustituyendo la pérdida de líquido ocasionada por el sudor con una solución que contenga media cuchara pequeña de sal por litro de agua.