Mirar para otro lado no soluciona ningún problema, al contrario, el problema se hará cada vez mayor y acabará siendo casi imposible de controlar.

Ha pasado más de un año desde la última reunión del Comité Olímpico Español para tratar el tema del acoso y abuso sexual en el deporte. Era para presidentes de las federaciones y altos directivos de las federaciones españolas. Anda que no hay cargos en este país. Levantas una piedra y salen una docena de ellos. Como podrás ver en la foto que encabeza este post y que se ha subido de dicha reunión, a pesar de ser una sala reducida, dos tercios de los asientos para asistentes están vacíos. Si te fijas detenidamente, había unos 21 ó 22 hombres y 8 mujeres. De los primeros solo a 9 les interesaba el tema, el resto estaba al móvil o charlando entre ellos. De las segundas solo a 5 atendían a los ponentes. Qué tiene que suceder para que este tema se empiece a tomar realmente en serio!!!

Como hemos comentado en nuestros posts de la categoría necesidad social del deporte, la educación desde la infancia es imprescindible. Siempre será mucho más efectivo la prevención que la corrección. La educación social hará que el problema se vaya extinguiendo por sí solo.

Mientras las nuevas generaciones van creciendo y madurando, los adultos actuales han de ser reeducados. Mientras se lleva a cabo esta reeducación, hay que regular de un modo coactivo real el comportamiento acosador. De nada sirve tener 1000 leyes sobre lo mismo si unas inhiben las consecuencias de otras.

La legislación es el pilar esencial y las decisiones judiciales tienen que suponer la consolidación de las leyes. De nada sirve que se cree una ley restrictiva sobre el acoso si después un juez irracional la interpreta como el rosario de la aurora y falla una sentencia insultante para la víctima.

La enorme cantidad de casos de acoso está provocando que sólo se tengan en cuenta aquellos con resultados fatales físicos y psicológicos, desdeñando los más abundantes por ser de menor envergadura pero que igualmente agreden y menoscaban la integridad psicológica de la deportista. Es indignante que por el hecho de la abundancia acabe resultando cotidiano y se acepte como algo normal.

En este escenario es imprescindible exigir la implicación de los dirigentes locales, provinciales, de comunidad y nacionales en el mundo del deporte. Si las personas encargadas de velar por la salud, continuidad y mejora de una disciplina no hacen nada ante la gravísima situación a la que nos enfrentamos, será materialmente imposible que el problema se solucione.

Se han dado opiniones de todo tipo pero ninguna solución. Todo es burocracia: que si desde arriba hay que escuchar a los colaboradores directos para que éstos, a su vez, escuchen a los suyos y así sucesivamente. PAMPLINAS!!! esto es un error. Cuando las ideas y opiniones pasan por muchos transmisores, la idea original llega totalmente desfigurada al final de la cadena de mando. Además, el coste para mantener dicha cadena es innecesario, pudiéndose emplear dicha inversión en la mejora de los escenarios deportivos de nuestras deportistas, es decir, vigilancia, alumbrado, en definitiva seguridad.

Es tan sencillo como nombrar una única comisión en el grado más alto de la cadena. La comisión plural e interdisciplinar con un representante de los sectores/actividad deportivas más representativas (no más de 6). Este representante tendrá un equipo de trabajo de 4 ó 5 personas, no más. Que el trabajo sea serio y no un coloquio de amigos para charlar y tomar unas cervezas. Que se exija resultados, que se planifiquen etapas y plazos de consecución.

Esta comisión que nombre los colaboradores que necesite (anda que no hay colaboradores) para organizar y clasificar las opiniones escritas sobre casos y situaciones reales recibidas DIRECTAMENTE de las deportistas.

Son las deportistas las que han de ser escuchadas directamente. Lamentablemente solo son escuchadas tras ocurrir una desgracia. Así funcionamos. MAL!!!

Y volvemos al inicio de este post. Para que esto suceda es imprescindible que los responsables de organismos del deporte se impliquen directamente en el tema. No basta con decir que lo harán cara a la galería. Un discurso no sirve de nada si no va acompañado de hechos. Son ellos los que han de presionar. Una de sus funciones es velar por la seguridad en el deporte. No pueden estar esperando a que la presión social obligue a que el poder legislativo modifique leyes existentes al respecto o cree otras nuevas. Y por supuesto nunca han de esperar a que ocurra otra desgracia de acoso en el deporte que sirva de acicate para que se mueva la lenta maquinaria legislativa.

Si quieres solucionar un problema primero has de entender por qué sucede, analizarlo y actuar sobre las variables que intervienen en la aparición del problema. Cuando éste abarca distintos sectores y ámbitos, las acciones llevadas a cabo han de ser dialogadas y coordinadas para que las medidas tomadas sean sinérgicas en la solución del problema en los distintos sectores y ámbitos.

En este caso las soluciones han de aportar mejoras en el ámbito social, cultural, deportivo, legislativo y judicial.